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lunes, 1 de febrero de 2010

ARTICULO DE NUESTRO CONSILIARIO CON MOTIVO DE LA PROXIMA SEMANA SANTA

Os dejamos para que lo podais descargar el artículo de nuestro Consiliario, D. Mariano, para la próxima Semana Santa.

PADRE, POR ELLOS ME OFREZCO ENTERAMENTE A TÍ (Jn 17,19)
(Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, en el año Sacerdotal)

El título del mensaje para la Cuaresma, Semana Santa y Pascua de Resurrección del año 2010 lo he tomado del Evangelio de San Juan, de la oración sacerdotal de Cristo dentro de sus discursos de despedida antes de ser entregado a su pasión, muerte y resurrección.

Estamos en el año sacerdotal y os invito a todos los cofrades que tengáis muy presente esta intención en vuestras oraciones particulares y en vuestros cultos de Cuaresma, Semana Santa y Pascua. El sacerdocio ministerial es una hermosa vocación dentro de la vida cristiana. Lo mismo que el Señor llamó a los doce, envió a los setenta y dos, hoy sigue llamando a hombres de nuestras comunidades cristianas para que se ofrezcan enteramente a Dios y a los hermanos.
“Yo los he enviado al mundo, como tú me enviaste a mí. Por ellos yo me ofrezco enteramente a ti, para que también ellos se ofrezcan enteramente a ti, por medio de la verdad”. (Jn 17,18-19)

Cuando contemplamos, en el marco incomparable de la Semana Santa Baezana, las piadosas imágenes de Cristo portadas con todo respeto y devoción, podemos entender qué significa eso de entregarse completamente al Padre. Cristo no se reserva nada para sí, su persona está abierta totalmente a Dios y entregada plenamente a los hermanos. Su humanidad, su divinidad, todo para todos. Es la prueba más grande de amor, cuando se entrega la vida en beneficio de todos y sin esperar nada a cambio.

A los sacerdotes se nos pide exactamente igual. Lo que somos, con nuestras cualidades, capacidades, posibilidades, afectividad, tiempo, vida, todo para Dios y al servicio de los hermanos. Configurarnos a Cristo Buen Pastor, Sumo y Eterno Sacerdote. Así en el núcleo de nuestra vida, como no puede ser de otra forma, está la celebración de los sacramentos, muy especialmente la Eucaristía y la predicación de la Palabra de Dios, junto con la caridad en la acción de la Iglesia.

Pedid al dueño de la mies que envíe obreros a la mies. La voz del Señor sigue pronunciando: “ven y sígueme”. Por tanto no es el problema de llamada sino de escucha, de disposición, de generosidad y amor.
En vuestras filas cofrades hay muchos padres y madres de familia, hay muchos niños y jóvenes. En la familia, en la Cofradía, hay que hacerles a esos niños y jóvenes una pregunta: ¿Te estará llamando a ti el Señor para que te ofrezcas a El enteramente?
Es una vocación que tenemos que plantear sin miedos ni complejos por el bien de las comunidades y por el futuro de la misma Iglesia. Algunos sacerdotes naturales de Baeza han estado muy comprometidos con su Cofradía y recuerdan esa etapa con verdadero cariño y como un cimiento más de su vocación.

La Cuaresma como tiempo litúrgico de preparación, la Semana Santa como momento por excelencia celebrativo, la Pascua como paladeo espiritual de la Resurrección del Señor es una ocasión perfecta para encontrarnos con el Señor, para entrar en un diálogo fecundo. De ese encuentro, de esa intimidad con Dios pueden surgir preguntas y respuestas, puede nacer una vocación. Y para todos los que ya tenéis vuestra vocación definida, puede salir una oración de súplica, de petición, de acción de gracias por nuestros sacerdotes, por los Seminarios mayor y menor con sus jóvenes y niños inquietos, que buscan el sentido y plenitud de sus vidas. Por los niños y jóvenes, por sus familias, para que no descarten por prejuicios, la posibilidad de la llamada del Señor.

Junto con todas las prácticas cuaresmales, junto con todos los intensos preparativos que nos esperan, junto a la preocupación lógica de querer hacer las cosas con mucha dignidad, junto con nuestra buena voluntad y deseos de conversión, os pido que tengáis estas intenciones muy presentes y que en la medida de vuestras posibilidades, deis cabida a esta dimensión vocacional de la vida cristiana en vuestros ambientes.

En este año sacerdotal, el Santo Cura de Ars, San Juan de Ávila, maestro de sacerdotes santos en nuestra ciudad de Baeza, y como no, la Santísima Virgen María, Madre de los Sacerdotes, intercedan por todos nosotros y a vosotros, queridos cofrades, os pido que el Jueves Santo, día sacerdotal por excelencia, porque conmemoramos la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio ministerial, en los oficios de la Cena del Señor y luego ante la Reserva Eucarística, hagáis una sentida oración por el santo Padre Benedicto XVI, por nuestro Obispo Ramón, por el presbiterio diocesano, los seminaristas y las vocaciones.

“Te pido que todos sean uno” (Jn 17, 21). Que tengamos un mismo sentir, un mismo pensar, y un mismo pedir.

Feliz Pascua de Resurrección para toda la Iglesia de Baeza.

Mariano Cabeza Peralta, Consiliario para las Cofradías y Hermandades del Arciprestazgo de Baeza.

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