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sábado, 30 de noviembre de 2013

III CONCURSO DE POSTALES NAVIDEÑAS "MISERICORDIA"



III CONCURSO DE POSTALES NAVIDEÑAS
"MISERICORDIA"

ORGANIZA: Hermandad Penitencial del Stmo. Cristo de la Misericordia, María Stma. Madre de Dios en su Limpia, Pura e Inmaculada Concepción y San Juan de Ávila "Las Escuelas" – Baeza.

BASES DEL CONCURSO

- Podrán participar todos los niños en edad escolar de Baeza habiendo dos categorías por edades:               I Categoría de 3 a 6 años / II Categoría de 7 a 12 años.

- Los trabajos se entregarán en este impreso o en un A-4 incluyendo los datos en el reverso.

- La fecha límite de entrega de los trabajos será el viernes 13 de diciembre de 2013, siendo la entrega de los mismos en sus centros escolares a sus respectivos maestros o en Opticalia Lugarvisión calle San Pablo 6.

- Los trabajos presentados deberán reflejar un tema navideño en técnica libre y a color.

- El jurado estará formado por miembros de la Junta de Gobierno de la Hermandad. En todo momento de la votación las postales presentadas serán anónimas. 

- Los trabajos seleccionados de las dos categorías estarán premiados con la montura de unas gafas a elegir entre las primeras marcas de Ópticalia Lugarvisión de Baeza y un surtido de dulces y chucherías navideñas. El elegido de la II Categoría será además la Postal Navideña oficial de la Hermandad publicada en internet.

- El resultado del concurso será publicado el martes 17 de diciembre de 2013 en la web de la Hermandad: misericordiabaeza.blogspot.com, siendo el fallo del jurado inapelable. La entrega de premios será el sábado día 4 de enero a las 20:00 horas en la visita de SS. MM. los Reyes Magos a la Capilla de "Las Escuelas", donde ese día estarán expuestos todos los dibujos presentados.


  


viernes, 29 de noviembre de 2013

CARTA PASTORAL ADVIENTO 2013




“PREPAREMOS LA NAVIDAD CRISTIANA”
 


Queridos fieles diocesanos:
1. El próximo domingo, 1 de diciembre, comienza el Adviento y, con él, un nuevo Año Litúrgico.
Los cristianos dedicamos, todos los años, seis semanas para celebrar la manifestación salvadora de Dios. En el centro estará siempre la Noche de la Navidad. Lo anterior: preparación. Después: Contemplación. Adviento. Navidad y Epifanía vienen a significar: venida, nacimiento, manifestación.
El Dios que quiso ser “Dios-con-nosotros” entró en nuestra historia hace dos mil años, en Belén, pero esta venida se actualiza sacramentalmente, cada año, durante este tiempo litúrgico. Es tiempo de gracia y profundización en nuestra vocación cristiana, desde la fe, esperanza y caridad.
La dimensión del Adviento queda magistralmente expuesta en una Carta Pastoral de San Carlos Borromeo, en que leemos: “Así como vino una sola vez en carne, si quitamos por nuestra parte todo obstáculo, a cualquier hora y en cualquier momento está dispuesto a venir de nuevo a nosotros habitando espiritualmente en nuestro interior con abundancia de gracia” (Cartas Pastorales: Acta Ecclesia Mediolensis, tomo II, Lyon 1683, 916-917).
2. Nuestra Madre la Iglesia a través de la liturgia del Adviento nos invita a detenernos, en silencio, para captar “la visita de Dios”. Él entra en nuestras vidas si le abrimos interiormente. Desde el recogimiento tendríamos que escribir en estos días como “un diario interior de su amor” al comprobar sus mil gestos de amor y de atención para con nosotros. Podremos comprobar que Dios está, en nuestro interior, que no se ha retirado del mundo, que no nos ha dejado solos. Caer en la cuenta de que Él nos visita de múltiples maneras.
Esta cercanía de Dios es la fuente de donde brota luego la verdadera alegría de la Navidad. Ahí nace la paz interior, como don de Dios. En este sentido les exhortaba san Pablo a los Filipenses: “Estad alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres” (Flp 4, 4).
Durante este tiempo podremos comprobar cómo la Iglesia nos lleva de su mano y nos conduce, por medio de la Liturgia, por este camino entre la presencia de Dios y la espera de los eterno. Vivimos el presente en el que podremos comprobar, gracias a la luz de la fe, que están a nuestro alcance los dones de Dios y que les proyectamos hacia el futuro, un futuro lleno de esperanzas.
3. Son días, por tanto, de espera. Una ocasión más, nueva y propicia, para nuestra salvación. En la vida siempre estamos esperando. El niño espera crecer; el adulto busca su realización y éxito; en la edad avanzada se añora el descanso. Pero en nuestro interior la voz de Dios nos dice que esta esperanza es poca para el creyente.
Jesús explicó esta verdad misteriosa con varias parábolas: en la narración de los siervos invitados a esperar el regreso de su dueño; en la parábola de las vírgenes que esperan al esposos; o en la de la siembra y la siega. Es ese final el que anhela nuestro corazón: el encuentro con Dios, la llegada del esposo, recoger los frutos que hemos sembrado.
El Adviento debe despertar en nuestras vidas ese verdadero sentido de la espera, volviendo nuestros ojos al misterio de Cristo, el Mesías esperado durante muchos siglos, que nació en la pobreza de Belén y que continua naciendo para nosotros.
4. Nos decía san Carlos Borromeo que, en esta espera, hemos de quitar por nuestra parte “todo obstáculo”.
Como humanos que somos vivimos simultáneamente de forma inseparable una dimensión espiritual y otra corporal. Somos parte de este mundo y estamos vinculados a sus limitaciones y planteamientos materiales pero, al mismo tiempo, estamos también abiertos incluso a dialogar con Dios y a acogerlo en nosotros.
Deberíamos preguntarnos, por eso, en este Adviento: ¿Cuáles son los obstáculos que he de hacer desaparecer para recibir en mi vida la visita de Dios en la próxima Navidad? ¿Qué programa he de trazarme durante este tiempo en mi doble dimensión: espiritual y corporal?
Posiblemente: crecer en esperanza y caridad después del recorrido que hemos hecho en el Año de la fe.
Afianzarnos en que nuestra esperanza no carece de fundamento, sino que se apoya en un acontecimiento que se sitúa en la historia y, al mismo tiempo, supera a esta historia: Jesús de Nazaret. “Dios de Dios, luz de luz”, como profesamos en el Credo.
Vivir el amor de Dios en el prójimo, porque si vamos a poner nuestra mano en la suya, si Él nos ilumina con la luz de su Palabra y el Pan de la Eucaristía, si hemos experimentado su amor, debemos poner también nuestra mano en los hermanos. Espontáneamente nuestro corazón se inclinará hacia los más necesitados porque son los más cercanos y parecidos al Niño de Belén y a la sagrada familia del portal
Que María, Madre del Adviento, nos acompañe en este camino.
Con mi afecto en el Señor.
Jaén, Adviento 2013


X Ramón del Hoyo López
      Obispo de Jaén

jueves, 28 de noviembre de 2013

viernes, 22 de noviembre de 2013

I FERIA VOCACIONAL



La Delegación Episcopal de Infancia y Adolescencia de la Diócesis de Jaén,  con la colaboración de IFEJA y el Movimiento Diocesano de Adolescentes de Jaén –Kairós-,  TE INVITA  a participar en la I FERIA VOCACIONAL que tendrá lugar el día  1 de febrero en el  “Recinto Provincial de Ferias y Congresos de Jaén” (IFEJA).

Este año, como bien sabes,  en nuestra Diócesis quiere darse una especial relevancia a la “vocación”. La vocación es el camino de realización plena que Dios nos invita a tomar. En esta Feria pretendemos que los niños y adolescentes que participen en el Festival de Coros puedan conocer y acercarse a las diferentes respuestas que la vocación cristiana ofrece a través de unos stands.

I.- ¿QUÉ HE DE HACER PARA PARTICIPAR CON UN STAND?:
Inscribirse antes del 11 de Diciembre. Enviando un email a mi correo electrónico: javiervalseram@hotmail.com
Es fundamental hacerlo antes de esta fecha para poder llevar a cabo una adecuada organización de la Feria.
Indicando:
-Nombre de la Delegación, Movimiento, etc.
-Teléfono de contacto.
-Adjuntando un archivo con la imagen/logotipo de tu Delegación, Movimiento. 
II.- ¿CÓMO SERÁN LOS STANDS?
Los stands estarán preparados de antemano, dispondrán de:
Una mesa, un panel trasero en el que se pueden colocar carteles –pegados con fixo o cinta de doble cara-, punto de luz (para poder conectar un ordenador, etc.) y Wifi. .
III.-¿QUÉ ES LO QUE SE HACE EN LOS STANDS?
No se trata de ofrecer a los chavales solamente un “punto de información”, lo que pretendemos es que sea un “punto de encuentro” y participación. Queremos que puedan conocer lo que desde tu Delegación, Movimiento, etc. se lleva a cabo de una forma activa y dinámica.
También se puede utilizar el stand para vender y ofertar productos de vuestra Delegación o Movimiento.
IV.-¿CUÁNDO SE PREPARARÍAN LOS STANDS?
Los stands deberéis dejarlos preparados el día de antes del evento: 31 de enero por la tarde. Más adelante se os daría más información al respecto.
V.- HORARIO:
La Feria Vocacional comenzará aproximadamente a las 14:45, terminando en torno a las 17:00 horas con la celebración de la Eucaristía.
La comida será sobre las 14:00 horas, en el mismo pabellón donde tendrá lugar la Feria Vocacional, por ello, se recomienda estar presente en IFEJA antes de las 14:45, por si se pudiera adelantar la apertura de la Feria Vocacional.
Otra de las actividades -que se organizarán simultáneamente a los stands en el mismo pabellón- será una oración guiada ante el Santísimo en una Capilla llamada “Tienda del Encuentro”.
Os esperamos con ilusión y os saluda atentamente.
 

                                                                       Fco. Javier Valsera Morales                                                                           Delegado Episcopal de Infancia y Adolescencia

martes, 19 de noviembre de 2013

CARTA PASTORAL PARA LA CLAUSURA DEL AÑO DE LA FE



“NUESTRA VOCACIÓN ES DE ESPERANZA”

Queridos fieles diocesanos:
Discípulo de Cristo
1. Siguiendo las indicaciones del Papa Benedicto XVI, estamos celebrando el Año de la Fe desde el 11 de octubre de 2012. Concluirá el próximo 24 de noviembre Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.
A lo largo de todo este año hemos tenido ocasión de reflexiones sobre las verdades contenidas en el Credo, que tantas veces hemos recitado, y de renovar las promesas y compromisos bautismales.
De una u otra forma y en distintos momentos nos hemos acercado a la Carta Apostólica Porta fidei, “La Puerta de la fe”, de S. S. Benedicto XVI, que nos ha dejado como herencia viva de su fecundo pontificado.
“Como la samaritana, nos decía, también el hombre actual puede sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente (cf. Jn 4, 14). Debemos descubrir de nuevo, el gusto de alimentarnos con la palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos (cf. Jn 6, 51)”(PF, 3)
Creer en Jesucristo, aseguraba también, es el camino para esperar, amar y salvarnos. Ponía también en nuestras manos los textos del Vaticano II en el cincuenta aniversario de su apertura y el Catecismo de la Iglesia Católica, a los veinte años de su publicación.
Es momento de evaluar a nivel personal y comunitario, nuestras respuestas durante este año de gracia pero, sobre todo, de agradecer juntos al Señor, en la festividad de Cristo Rey del Universo, las abundantes bendiciones y beneficios que ha derramado sobre nosotros en esta Iglesia de Jaén, a lo largo de todo este año.

Misioneros suyos
2. El Papa Francisco, recibiendo el legado de Benedicto XVI, nos ha propuesto también, en su primera Carta Encíclica Lumen fidei, “La Luz de la fe”, que esta luz tan potente no viene de nosotros sino que nace del encuentro con Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor, un amor que nos precede y en el que nos podemos apoyar para estar seguros y construir la vida” (LF, 4).
Insiste el Santo Padre a lo largo de esta Carta, además de hacernos tomar conciencia de que somos herederos de la fe de los Apóstoles, en que nos ha de servir de estímulo para evangelizar y transmitirla a otros. No podemos interrumpir la cadena de esta transmisión, guardando la luz debajo de la mesa, sino mostrarla sin miedo, ni complejos, ante los demás.
La fe crece dándola y este Año de la Fe continua abriéndonos a esperanzas nuevas. Allí estábamos, adelantándonos, en el tiempo, cuando Jesús, después de la resurrección encargó a sus discípulos para siempre: “Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id pues y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos” (Mt 28, 19-21).

Abiertos a la Esperanza
3. Nuestra vocación cristiana debe rezumar siempre esperanza, más en el “cambio de época” por la que atravesamos. No es momento de “huir de Jerusalén” como los discípulos de Emaús. Precisamente en este momento en que vivimos hace falta cristianos y comunidades organizadas capaces de acompañar, de ir más allá del lamento y de la escucha. Hoy los cristianos tenemos que salir de los templos y ponernos en marcha con la gente, para escuchar y descifrar el porqué de su huida de Jerusalén, de su Iglesia. Hemos de orar más que nunca y llenarnos de la fuerza de la Palabra de Dios y del Pan de la Eucaristía, para, con Jesús y en su nombre, poner nuevo color en sus corazones para que regresen a su comunidad, porque en ella están las fuentes de que se alimenta su fe: La Escritura, la presencia del Señor en la Eucaristía, los Sacramentos, la Comunidad, su Madre…
“Maldito quien confía en el hombre, escribe el Profeta Jeremías, y busca el apoyo de las criaturas, apartando su corazón del Señor. Bendito quien confía en el Señor y pone en Él su esperanza” (Jr 17, 5-7).
La Carta a los Hebreos describe asimismo a la esperanza como ancla que mantiene firme nuestra nave ante las tempestades. Debemos aferrarnos a ella desde nuestra fe, porque “es como ancla del alma, segura y firme, que penetra más allá de la cortina (el cielo), donde entró como precursor, por nosotros, Jesús, Sumo Sacerdote” (Hb 6, 17-20).

4. Gracias por tantas y tan ricas iniciativas, desde las Vicarías, Delegaciones y Arciprestazgos, hasta cada una de las parroquias y comunidades, asociaciones y movimientos. En su conjunto ha sido un año fecundo como para agradecérselo al Señor.
Desde Vicario Pastoral y la Delegación de Liturgia se enviarán los subsidios correspondientes para que, en cada una de las Parroquias e Iglesias abiertas al culto público comenzando por la Catedral, se ofrezca a los fieles la ocasión, en la medida de lo posible, para renovar las promesas bautismales y profesar el Credo, aparte de otras iniciativas posibles.
Con mi afecto en el Señor.


X Ramón del Hoyo López
      Obispo de Jaén