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sábado, 14 de junio de 2014

CARTA PASTORAL DEL SR OBISPO



CARTA PASTORAL

LOS CONTEMPLATIVOS EVANGELIZAN ORANDO

Queridos fieles diocesanos:
Jornada “Pro Orantibus”
1. El próximo Domingo, día quince, celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad y, como en años anteriores, al tiempo que confesamos y veneramos al Dios Uno y Trino, único Dios en la Trinidad de Personas, oramos y destacamos a las personas consagradas contemplativas.
Son las monjas y monjes que oran día y noche por todo el Pueblo de Dios, por nosotros y todos los seres humanos, aunque no nos lo digan. Desde su silencio monacal nos invitan a experimentar en nuestro interior el misterio insondable de Dios amor.
Dijo el Papa Benedicto XVI en una ocasión que: “El mundo de hoy necesita personas que hablen a Dios para poder hablar de Dios… Sólo a través de hombres y mujeres modelados por la presencia de Dios, la Palabra de Dios continuará su camino en el mundo dando sus frutos”[1].

“Evangelizar: “orando”
2. El lema de esta Jornada es: Evangelizamos orando. Hace referencia a lo que escribe el Papa Francisco en la Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, cuando al referirse al impulso evangelizador destaca a la oración como elemento esencial y primario de la persona contemplativa[2].
En realidad, las monjas y monjes, donde su oración personal y comunitaria, son los primeros evangelizadores como “orantes”, mucho más que por lo que pueden hacer en su actividad a favor de la evangelización.
Como escribió san Juan Pablo II en su Exhortación Apostólica Vita consecrata: “la aportación específica que los consagrados y consagradas ofrecen a la evangelización está, ante todo, en el testimonio de una vida totalmente entregada a Dios y a los hermanos, a imitación del Salvador que, por amor al hombre, se hizo siervo”[3].

Especial recuerdo para tres Monasterios de la Diócesis
3. El pasado día 9 de este mes dimos inicio a las celebraciones del cuatrocientos aniversario del Monasterio de MM. Carmelitas, en Jaén. Es motivo para agradecer al Señor los abundantes beneficios espirituales derramados, por su oración, a favor de nuestra Iglesia diocesana durante estos siglos, pero también buena ocasión para orar y felicitar a esta Comunidad de contemplativas.
La Comunidad de MM. Agustinas Recoletas, en Baeza, recordarán de forma especial, en esta misma Jornada, el cincuenta aniversario de la muerte de la Venerable Sor Mónica, Religiosa de aquel Monasterio. Nos unimos, asimismo, en este recuerdo y nos encomendamos a la intercesión de esta religiosa que tanto sobresalió en la virtud.
El próximo 15 de octubre abrimos los actos del Año Jubilar, en honor a Santa Teresa de Jesús, en el quinientos aniversario de su nacimiento. Será una circunstancia especial para acercarnos y seguir aprendiendo de esta Doctora de la Iglesia y acercarnos al Carmelo de su Fundación, en Beas de Segura.

4. Informen, por favor, especialmente los sacerdotes y colaboradores más directos en las tareas pastorales a favor de la evangelización, a los adolescentes y jóvenes sobre todo de la verdad y alcance de la vida monástica. Ojalá pudieran visitar alguno de los veinte monasterios ubicados en la Diócesis de Jaén para que conozcan y pregunten por qué las monjas viven de esa forma.
Sabemos que es una de las respuestas del bautizado a su vocación. La clausura facilita vivirla con todas las consecuencias porque se fija la mirada únicamente en las realidades invisibles, que son eternas, (Cf. 2 Cor 4, 18), en espera de la manifestación gloriosa de Dios (cf. Tt. 2, 13).
El contemplativo busca sólo a Cristo y no antepone nada a su amor. Son como oasis de vida ascética y de fraternidad. Oran por toda la Iglesia y anuncian así el evangelio de Jesucristo en sus vidas. ¡Benditas vocaciones! Oremos por ellas.
Con mi afecto en el Señor.




X Ramón del Hoyo López
      Obispo de Jaén


[1] Benedicto XVI, a los participantes de un Encuentro organizado por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, en Roma, el 16 de octubre de 2011.
[2] Cf. Papa Francisco, Ext. Apsot. Evangelii Gaudium, nº 281.
[3] San Juan Pablo II, Exh. Apost. Vita consecrata, nº 76.
 

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