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lunes, 10 de febrero de 2014

HOMILIA DE CLAUSURA DEL 450 ANIVERSARIO DE LA COFRADIA DE LA HUMILDAD



DOMINGO  V DEL TIEMPO ORDINARIO
MISA DE CLAUSURA DEL 450 ANIVERSARIO
 DE LA COFRADÍA DE LA HUMILDAD
BAEZA 8 DE FEBRERO DE 2014


"Alumbre así vuestra luz a los hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo” (Mc 5,16)

Palabras del Señor Jesucristo con las que concluía el Evangelio de este V Domingo del Tiempo Ordinario y Palabras del Señor con las que concluye nuestro 450 Aniversario de fundación de la Cofradía de la Humildad de Nuestro Señor.

Aquel 10 de febrero de 1563, el padre fray Sebastián de Sosa junto con los primeros hermanos de la Cofradía se reunían en el convento de la trinidad calzada para hacer juramento y compromiso de vivir en la imitación de Cristo.
Porque como dicen nuestros primeros estatutos en su introducción y fundamentación:

El principal fundamento que en el edificio del alma el cristiano ha de poner es Cristo nuestro rendentor sin el cual todas nuestra obras son de ningún valor y efecto y que aquí es que todas las virtudes del mismo, como de una fuente abundantísima vienen a nuestra alma”.

Poner por tanto la mirada en Cristo, la fuerza en Cristo, el principio y fundamento en Cristo Jesús. El es la luz que viene a disipar las tinieblas del mundo. El es la sal que sazona la tibia sosez del pecado.

En la medida que seamos de Cristo, luz y sal de la tierra, nuestros pensamientos, palabras y obras estarán impregnadas de su luz y sabor. Si no es así hermanos, nuestra vida cristiana será ese vino aguado que se bebe pero que no satisface.

Y muchos aspectos de la vida de Cristo pudieron resaltar nuestros fundadores. Su amor, su misericordia, su perdón, de muerte, su dolor....etc.
Pero no, ellos quisieron centrarse en la virtud de la HUMILDAD de nuestros Señor.

Y es que ciertamente la humildad es principio y virtud que lleva a la verdad y a la sabiduría.
Decía el Padre Sebastián de Sosa que por la humildad uno puede reconocer sus flaquezas, pecados y debilidades. Tocando tierra, tocando fondo, es cuando se puede elevar la mirada al Señor invocando su misericordia y deseando cumplir la voluntad de Dios más que la propia.

En la escena de Cristo lavando los pies a los discípulos vemos materializada la virtud de la humilidad. Siendo Dios se hizo hombre, siendo libre se hizo esclavo, siendo Señor se hizo servidor de todos.
S. Pablo en la segunda lectura así nos transmitía su experiencia de Cristo, crucificado por nosotros y para nuestra salvación. Pablo se hace servidor de Cristo no con la elocuencia humana sino con la elocuencia de la Cruz.

Por eso mandaron esculpir esta hermosa talla al gusto de la época y según las disposiciones del Concilio de Trento de 1562  representaría un verdadero misterio de la vida de nuestro Señor que inspiraría al fiel una gran compasión y un gran amor al inocente entregado”.

Desde 1565 desfila el Señor de la humildad por las calles de Baeza invitando a cada cofrade, a cada fiel devoto a verse reflejado en tan piadosa imagen.

Porque es Cristo quien ha asumido todos nuestros pecados, el inocente entregado por los culpables, y todas esa heridas que cubren el cuerpo del Redentor representan los pecados dolorosos de nuestro mundo.

Poque en la imagen del Cristo humildad podemos vernos cada uno de nosotros cuando por el mal uso de nuestra libertad nos alejamos de Dios, de su voluntad y quedamos así, destrozados espiritualmente, heridos de muerte.
Ahí está el Señor de la Humildad a nuestro lado para que con la misma humildad podamos alzar la mirada y dejar que nos cure, que nos sane, que nos salve.

Nos lo aseguraba en este domingo el profeta Isaías en la primera lectura: gritaras al Señor y el te responderá ¡aquí estoy! Si tenemos la humildad de reconocer que El es Salvador, de pedir y desear su salvación, Dios no se esconde.

La Palabra de Dios de este  Domingo no sólo pide la adhesión y fe en Jesucristo, luz del mundo y sal de la tierra, sino que exige las obras.
También el Padre Fray Sebastián de Sosa en la redacción de los estatutos no se olvida del capítulo de la caridad. Una preocupación grande por los hermanos pobres, enfermos, viudas y huérfanos.
En aquellos años del siglo XVI la cobertura social, en caso de pobreza o necesidad, era un deber de la cofradía, un deber cristiano.

Y no puede ser de otra forma ayer, hoy, y siempre porque así nos lo dice Dios con toda claridad:
“Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, viste al que va desnudo y no te cierres a tu propia carne” (Is 53,7)
“Alumbre así vuestra luz a los hombres para que vean vuestras buenas obras” (Mt 5,16)

Estas palabras del libro de Isaías y del Evangelio de San Mateo no necesitan interpretación ni explicación. Este es el camino para ser sal y luz, este es el camino que abre el oído del Señor para cuando uno clama en su aflicción y en su pobreza.

Por desgracia, hoy tenemos muchísimas oportunidades para ponerlo en práctica porque son muchas la necesidades en nuestras fronteras y fuera de ellas.
Concretamente, este domingo es la Campaña de Manos Unidas que aunque sus proyectos son “gotas de esperanza en océanos de injusticia” pero nos hace salir de lo que ha llamdo el Papa Francisco “la globalización de la indeferencia”.
Hoy podemos ayudar, de fomra concreta, necesaria, y segura. No hay excusa posible para no hacerlo.

La humildad, la fe en Jesucristo, la caridad con los demás, esto es lo que hace subsistir una Cofradía en el tiempo, en la historia. Es lo que hace que sobreviva a modas culturales, a enfriamientos espirituales sociales, a los vaivenes propios de cada siglo.

Hoy concluimos el 450 aniversario dando gracias a Dios por todo los vivido por nuestros antepasados y por nosotros mismos. Somos eslabón de una cadena histórica que otros nos han legado y que nosotros legaremos a los nuevos hermanos cofrades.

Que las palabras del Evangelio sean para nuestra cofradía deseo y compromiso:
“Que alumbren nuestras obras para que los hombres den gloria a Dios nuestro Padre que está en el cielo”

Felicidades a nuestra Cofradía y que la Virgen María, nuestra Señora de los Dolores del Rosario interceda por nosotros.

Que así sea.

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