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miércoles, 21 de marzo de 2012

EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA BAEZA-1


El pasado sábado tuvimos la 6ª reunión de este curso. El Tema de Estudio de este mes lleva por título: “LA VIDA COMO VOCACIÓN”.

El Padre Henri Caffarel, fundador de este Movimiento, nos deja en sus escritos: “Los Equipos de Nuestra Señora tienen una vocación: la de ayudar a los matrimonios a santificarse. Los Equipos de Nuestra Señora tienen una misión en la Iglesia. Hace falta tener siempre en cuenta estos dos aspectos: vocación y misión”. Por nuestro bautismo fuimos llamados a ser misioneros, por nuestro matrimonio somos llamados a ser matrimonios misioneros.

El Movimiento de los Equipos tiene una vocación específica: ayudar a las parejas a vivir enteramente su sacramento del matrimonio. Además tiene un objetivo misionero: proclamar al mundo, con palabras y por el testimonio de su vida, el valor del matrimonio cristiano. Y para cumplir esta misión, debemos comprender, vivir y difundir la espiritualidad conyugal. Algunos pueden estar llamados a ser misioneros en países extranjeros, pero para la mayoría su misión se realiza en su familia, en el trabajo, en sus parroquias y en los lugares donde viven.

Los matrimonios desarrollan su espiritualidad conyugal buscando la presencia de Dios, teniendo el deseo de conocerlo y hacer su voluntad en todas las circunstancias ordinarias de su vida. El amor divino encuentra su expresión en el amor humano, cuando la vida cotidiana de los matrimonios se llena de cariño y de cuidado del uno para el otro, con el apoyo y la fidelidad absoluta, con el consenso y el respeto mutuo y con una armonía de corazón y espíritu. Incluso cuando las tareas más simples se hacen con amor, también el Señor está presente en el corazón de los matrimonios y su espiritualidad es una realidad viva.

Cada matrimonio debe descubrir la llamada a la cual el Señor quiere que responda. Tenemos que darnos cuenta de “los signos de los tiempos”, escuchar, discernir y responder a las necesidades de los otros. Para cumplir nuestra misión, los Equipos de Nuestra Señora deben sostener siempre su acción con la oración. La llamada a la misión nos puede dar miedo, nos podemos sentir incapaces de hacerlo a causa de nuestras vidas tan ocupadas, y no lo vemos como una invitación de Dios a emplear nuestros talentos y nuestro tiempo. Nos olvidamos que Dios nos dará todo lo que necesitamos para efectuar el trabajo que nos pide. Antes de compartir nuestro amor, debemos saber que podemos ser amados. La alegría de dar compartiendo nuestro amor, perpetua a la persona.

La oración de Equipo la hicimos con el Salmo 139. D. Mariano aportó su reflexión, la cual nos sirvió para comprender mejor lo que el salmista dice en el tiempo en que fue escrito, el Antiguo Testamento, y desde la novedad que trae Jesucristo, del amor, en el Nuevo Testamento.

Terminamos como es habitual con el rezo del Magníficat.

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