El Papa levantará varias prohibiciones a los divorciados vueltos a casar
JUAN VICENTE
BOO / CORRESPONSAL EN
EL VATICANO
EL PAPA LEVANTARÁ VARIAS PROHIBICIONES A LOS DIVORCIADOS VUELTOS A CASAR.
El Sínodo de la familia reafirma la línea de dirigirse
de modo afectuoso a todas las familias en dificultades y dejar atrás actitudes
de «jueces implacable.
En
su última jornada de trabajo, el Sínodo de la Familia aprobará esta tarde –en
laboriosa votación párrafo a párrafo- un
documento final cuyo borrador ha despertado «gran satisfacción», según
el portavoz del Vaticano. Aunque se trata de un documento privado para el Papa,
en cuanto los padres sinodales lo aprueben por mayoría cualificada, Francisco
ordenará hacerlo público inmediatamente.
Al
cabo de tres semanas de trabajo muy intenso –y de potentes maniobras mediáticas
para hacer descarrilar el Sínodo– los 359 participantes desbordan
agradecimiento a los compañeros y aplauso a los organizadores. Nunca
se había hablado de modo tan abierto,
tan libre e incluso tan íntimo gracias a que la mayor parte del trabajo se hizo
en debate libre por grupos lingüísticos.
Los 270
padres sinodales –cardenales y obispos–
se desviven en elogios al resto de los participantes, sobre todo a los 18
matrimonios que introdujeron un valioso elemento de realismo, y a los obispos
ortodoxos y anglicanos, pastores luteranos y líderes de otras confesiones
cristianas con los que han trabajado codo a codo como hermanos.
Espíritu del Concilio Vaticano II
El
documento final que será aprobado esta tarde es, en realidad, un «acta» de lo
ya debatido, por lo que no incluirá nada que el Papa no haya escuchado en los
debates. Pero sistematiza los temas de un modo
muy hermoso y «con una mirada sobre la familia que recuerda el espíritu del
Concilio Vaticano II», según adelanta hoy «L’Osservatore
Romano».
Protagonismo
de los matrimonios veteranos
El diario vaticano afirma que el Sínodo «quiere
relanzar la misión de la Iglesia con sumensaje fuerte y valiente, lleno de
ternura y esperanza sobre todo con las situaciones de fragilidad, porque
la Iglesia no es un fin en sí misma sino ‘Lumen Gentium’».
El
documento final menciona de nuevo los numerosos temas abordados sobre la
«vocación y misión de la familia», desde la preparación al matrimonio hasta la
conveniencia de crear «redes de familias» para la ayuda mutua y, sobre todo, de
dar mayor protagonismo a los matrimonios veteranos como evangelizadores.
Dejar atrás juicios implacables
Los
matrimonios que han superado dificultades de pareja y
con los hijos son las más adecuadas para los cursos de preparación al
sacramento y para ayudar a matrimonios que, a los seis o siete
años, entran en crisis perfectamente superables con un poco de ayuda exterior.
En
la línea de «misión», el Sínodo reafirma la línea de dirigirse de modo
afectuoso a todas las familias en dificultades, dejando
atrás actitudes despiadadas de «juez implacable» respecto
a las que se han constituido sin matrimonio, se han roto o se han recompuesto
en un matrimonio civil o una convivencia estable. Sólo se les puede ayudar
partiendo de una actitud de respeto.
Algunos
piden la readmisión total de los divorciados
Se aborda también el problema de la excesiva
marginación de los divorciados vueltos a casar.Algunos padres sinodales
proponen una readmisión casi total, incluida la comunión, no como regla
general sino para las personas muy interesadas en recibirla y que sigan un «itinerario
penitencial» marcado individualmente a cada una por el obispo. Sin
embargo, la mayoría de los padres sinodales prefiere esperar y estudiar más a
fondo la cuestión de la confesión y la eucaristía, levantando, entre tanto, las
otras prohibiciones.
Excomulgados de facto
En
la práctica, la postura mayoritaria en el Sínodo viene a coincidir con la que
el Papa Francisco manifestó en diciembre del 2014 en una entrevista con Elisabetta Piqué, corresponsal del diario «La Nación» de Buenos Aires. El
Papa decía entonces no tener miedo a seguir «el camino de la sinodalidad. No tengo miedo porque es el camino que Dios nos
pide». Y lo ha hecho a costa de un esfuerzo mucho mayor pero que ha mejorado
espiritualmente a los padres sinodales: los ha hecho más abiertos y más dispuestos
a escuchar a las familias en sus lugares de origen.
Francisco
recordaba en la entrevista que, respecto a los divorciados vueltos a casar, el
Sínodo de octubre del 2014, se planteó «¿Qué puerta se les pueden abrir? ¿Les
van a dar la comunión? No es una solución si se les da la comunión. La
solución es la integración».
Se
trataría de readmitirles a prácticamente todas las actividades pues, según
Francisco, «No están excomulgados, pero no pueden ser padrinos de bautismo, no
pueden leer la lectura en la misa, no pueden dar la comunión, no pueden enseñar
catequesis, no pueden como siete cosas, tengo la lista ahí... ¡Basta! ¡Parecen
excomulgados de facto! Entonces, abrir las puertas un poco más».
Es probable que en los próximos meses el
Papa pida informes a comisiones especiales de teólogos o
de juristas, como hizo para la simplificación de los causas de nulidad
matrimonial. Fue una petición del Sínodo especial de octubre del 2014, y el
Papa la llevó a la práctica en diez meses.
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