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domingo, 14 de diciembre de 2014

IV CONCURSO DE POSTALES NAVIDEÑAS "MISERICORDIA"




IV CONCURSO DE POSTALES NAVIDEÑAS "CRISTO DE LA MISERICORDIA" 



Organizado por la Hermandad Penitencial del Stmo. Cristo de la Misericordia, María Stma. Madre de Dios en su Limpia, Pura e Inmaculada Concepción y San Juan de Ávila "Las Escuelas" – Baeza 

BASES DEL CONCURSO

* Podrán participar todos los niños en edad escolar de Baeza habiendo dos categorías por edades: I Categoría de 3 a 6 años / II Categoría de 7 a 12 años

* Los trabajos se entregarán en este impreso o en un folio incluyendo los datos en el reverso.DATOS DEL CONCURSANTE: NOMBRE Y APELLIDOS, DIRECCIÓN, TELÉFONO, CENTRO EDUCATIVO, EDAD.

* La fecha límite de entrega de los trabajos será el MARTES 16 de diciembre de 2014, siendo la entrega de los mismos en sus centros escolares a sus respectivos maestros  o en OPTICALIA LUGARVISIÓN. CALLE SAN PABLO, 6. BAEZA

* Los trabajos presentados deberán reflejar un tema navideño en técnica libre y a color.

* El jurado estará formado por miembros de la Junta de Gobierno de la Hermandad. En todo momento de la votación las postales presentadas serán anónimas.

* Los trabajos seleccionados de las dos categorías estarán premiados con la montura de unas gafas a elegir entre las primeras marcas de Ópticalia Lugarvisión de Baeza y un surtido de dulces y chucherías navideñas. El elegido de la II Categoría será además la Postal Navideña oficial de la Hermandad publicada en internet.

* El resultado del concurso será publicado el miércoles 17 de diciembre de 2014 en la web de la Hermandad: misericordiabaeza.blogspot.com, siendo el fallo del jurado inapelable. La entrega de premios será el sábado día 3 de enero a las 20:30 horas en la visita de SS. MM. los Reyes Magos a la Capilla de "Las Escuelas".

COLABORA Y PATROCINA:

miércoles, 10 de diciembre de 2014

LOS CATEQUISTAS DE LA PARROQUIA EN LA CHARLA SOBRE EL ADVIENTO

El grupo de catequistas de El Salvador, a petición de nuestro párroco, D. Juan Quiles, hemos asistido a la Charla de Adviento organizada por la Agrupación Arciprestal de Cofradías de Baeza.
          Bajo el Título de "La Alegría de ser cofrade en Adviento con María", D. Joaquín Robles Medina, párroco de Begíjar, nos ha hecho una magnífica exposición de lo que debe significar el Adviento para un cofrade.
          D. Joaquín ha sabido captar y mantener  la atención de todos los presentes. La Charla ha sido muy amena y la ha basado en el desarrollo de 4 pilares fundamentales: ALEGRÍA, ADVIENTO, MARÍA Y COFRADE.

domingo, 7 de diciembre de 2014

LLAMAMIENTO A LOS MONAGUILLOS DE LA HERMANDAD

LLAMAMIENTO A LOS MONAGUILLOS DE LA HERMANDAD
Mediante la presente, se convoca a todos los Hermanos Monaguillos de nuestra Hermandad de "Las Escuelas" a participar, a ser posible, acompañados de sus familias en la Solemnidad de Nuestra Titular, La Limpia, Pura e Inmaculada Concepción de la Virgen María, el próximo Lunes, 8 de Diciembre, en la Santa Iglesia Catedral de Baeza, revestidos con su hábito.

La Santa Misa Solemne tendrá lugar a las 18:00 horas, presidida por el M. I. Sr. D. Francisco Juan Martínez Rojas, Deán del Cabildo Catedralicio y Vicario General de la Diócesis. 

La Solemne Procesión de Entrada transcurrirá por las Naves de la Catedral desde la Sacristía Mayor hasta el Altar Mayor, en la que nuestra hermandad portará nuestras insignias inmaculistas, precediendo a la Sagrada Imagen de la Virgen Inmaculada, portada a hombros de costaleros de la hermandad.

Todos los niños se revestirán en la Sacristía de la Capilla del Sagrario, siendo obligatoria la Cruz de la Hermandad sobre el pecho.

Así mismo, rogamos a los familiares de los niños que sean hermanos, acudan a la celebración con la Cruz de la Hermandad.

Recibid un fuerte abrazo y nuestra sincera gratitud.


¡SALVE MARÍA SIN PECADO CONCEBIDA!

COMUNICADO OFICIAL DEL CONSEJO LOCAL DE LA A.N.E.Y A.N.F.E ANTE LA RETIRADA DE LA SANTA CRUZ DE LAS CASAS CONSISTORIALES.



"Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna". (Jn 3, 16). Pero ¿cómo lo entregó? ¿No fue acaso en la Cruz? La Cruz es el recuerdo de tanto amor del Padre hacia nosotros y del amor mayor de Cristo, quien dio la vida por sus amigos (Jn 15, 13).
Tras la retirada de la Cruz que durante tantos años hemos contemplado, creyentes o no, como señal de paz y signo de reconciliación, no podemos más que expresar un profundo dolor y tristeza ante tan lamentable acontecimiento. Un acto que viene a enturbiar nuestra sosegada memoria, a remover rescoldos del pasado; a abrir heridas curadas con el paso del tiempo. Esa Cruz que ahora se mira con desprecio, muy al contrario de lo que se pueda pensar, por error o mala fe, fue colocada en memoria de TODOS los que sufrieron, de un modo u otro, la sinrazón de la violencia y la intolerancia.
No es menester recordar, que esa Cruz igualmente hace memoria de aquellos que nunca supieron qué era un arma o un partido político; simplemente les fue arrebatada vida y libertad por el sólo hecho de ser católicos, ir a Misa o pertenecer a Cofradías y Hermandades Baezanas, tan queridas de todos, ó, en nuestro caso concreto, pertenecer a la Adoración Nocturna. Qué decir de los Sacerdotes asesinados, Monjas, Religiosos, Iglesias y Conventos asaltados e incendiados, obras de arte de nuestro rico y valioso patrimonio salvajemente destruidas; el Monumento al Corazón de Jesús de la Plaza de España, profanado, derribado, arrastrado por las calles…etc. No debemos escarbar arbitrariamente en la página más lúgubre de nuestra historia, pues, a todos nos toca, de un modo u otro, en mayor o menor medida.
Flaco servicio a la reconciliación se ha hecho con este acto.
No hay mejor forma de olvidar lo ocurrido que con el más universal de los signos del Amor y la reconciliación, la Cruz de Cristo.
La Santa Cruz retirada NO ES UN SÍMBOLO POLÍTICO, es un signo sagrado para millones de personas en el mundo, en España y en nuestra Ciudad.
No es un yugo y una flechas lo que se ha retirado, ni una hoz y el martillo, no es un eslogan, ni un símbolo partidista, es, el más santo y más sagrado de los signos de la Civilización Occidental de bimilenaria historia. Jugar a erigirnos en “jueces de una historia”, que las actuales generaciones no vivimos, felizmente superada por el “espíritu de la transición”, y que el mundo observó con admiración, nos parece cuanto menos irresponsable y temerario.
Hoy parecemos asistir a la desaparición progresiva del signo de la Cruz. Desaparece de las casas de los vivos y de las tumbas de los muertos, de nuestros colegios y hospitales, y desaparece sobre todo del corazón de muchos hombres y mujeres a quienes molesta contemplar el signo de  la Cruz. Esto no nos debe extrañar, pues ya desde el inicio del cristianismo San Pablo hablaba de falsos hermanos que querían abolir la cruz: "Porque son muchos y ahora os lo digo con lágrimas, que son enemigos de la cruz de Cristo" (Flp 3, 18).


Miles  de Cristianos de todo el mundo son hoy perseguidos a causa de su fe. Contemplamos con horror las imágenes en países de oriente medio y Asia, donde los cristianos son salvajemente asesinados, las mujeres violadas, niños, familias entras decapitadas, y el occidente “democrático” no alza la voz ante esta barbarie. Y aquí, en casa, los nuestros, retiran avergonzados de ella, la Cruz testimonio universal de fraternidad, perdón y reconciliación.
¡Basta ya! ¿Dónde están los defensores de los derechos del hombre? ¿dónde los defensores de la libertad de culto y religión? Por qué no dedican sus esfuerzos a protestar contra la sangrienta persecución a los cristianos de todo el mundo en lugar de retirar los signos sagrados de la que es, nos guste o no, nuestra historia. Ante estas realidades actuales, más grave aun se nos antoja este lamentable episodio.
La cruz es signo de reconciliación con Dios, con nosotros mismos, con los humanos y con todo el orden de la creación en medio de un mundo marcado por la ruptura y la falta de comunión.
Nuestra razón, dirá Juan Pablo II, nunca va a poder vaciar el misterio de amor que la cruz representa, pero la cruz sí nos puede dar la respuesta última que todos los seres humanos buscamos: «No es la sabiduría de las palabras, sino la Palabra de la Sabiduría lo que San Pablo pone como criterio de verdad, y a la vez, de salvación» (JP II, Fides et ratio, 23).
Los cristianos no exaltan una cruz cualquiera, sino la Cruz que Jesús santificó con su sacrificio, fruto y testimonio de su inmenso amor.
La Cruz es la revelación definitiva del amor y de la misericordia divina, también para nosotros, hombres y mujeres de nuestra época. Un mundo sin Cruz sería un mundo sin esperanza, un mundo en el que la tortura y la brutalidad no tendrían límite, donde el débil sería subyugado y la codicia tendría la última palabra; sin la Cruz la inhumanidad del hombre hacia el hombre se manifestaría de modo todavía más horrible, y el círculo vicioso de la violencia no tendría fin. Sólo la Cruz puede poner fin a todo ello. La Cruz es el nuevo arco de paz, signo e instrumento de reconciliación, de perdón, de comprensión; signo de que el amor es más fuerte que todo tipo de violencia y opresión, más fuerte que la muerte: el mal se vence con el bien, con el amor.
La Cruz de Cristo es para nosotros el signo del Dios que, en el puesto de la violencia, pone el sufrir con el otro y el amar con el otro. La Cruz de Jesús es el signo supremo del amor de Dios para cada hombre, la respuesta sobreabundante a la necesidad que tiene toda persona de ser amada. La Cruz gloriosa de Cristo resume el sufrimiento del mundo, pero es sobre todo señal tangible del amor, medida de la bondad de Dios hacia el hombre. La Cruz es manantial de vida inmortal; es escuela de justicia y de paz; es patrimonio universal de perdón y de misericordia; es prueba permanente de un amor oblativo e infinito que llevó a Dios a hacerse hombre, vulnerable como nosotros, hasta morir crucificado. En Jesús crucificado se realiza la máxima revelación posible de Dios en este mundo, porque Dios es amor, y la muerte de Jesús en la Cruz es el acto de amor más grande de toda la historia. La cruz nos hace hermanos.
¡NO A LA RETIRADA DE LA CRUZ!